MINISTERIO MUSICAL RUAJ

domingo, 9 de noviembre de 2008 comentarios
Todo empezó en el corazón de un seminarista enamorado de Dios, de su vocación, un seminarista que no tenia en su corazón mas que el deseo de anunciar la buena noticia de Jesús el salvado. Aquel seminarista encontró en su camino a un joven lleno de Dios que estuvo dispuesto a acompañarlo en la aventura de animar la misa dominical. Con sus voces, una guitarra y una pandereta inicio la gran aventura. Con el pasar de los días se vincularon las voces de un grupo de niñas que con su alegría y amor sincero a Dios animaban a la comunidad, convirtiendo ese dúo en un coro musical. Paso algún tiempo, el suficiente para que el señor prepara el corazón de quienes serian la “Cantante” y la “Pianista” de aquel grupo musical.
Una mañana de domingo se acerco a aquel seminarista una joven con el deseo de servir, con alguna idea sobre tocar una notas en la organeta, pero con el corazón lleno de deseos de servir y eso fue suficiente para que el seminarista dijera “Bienvenida te espero la próxima semana” aunque en un comienzo el corazón de la inexperta pianista sintió temor, bastaron unos días para que el señor le diera la certeza de que había sido elegida y el temor se alejo. Pasaron pocos domingos cuando después de misa de 12 se acerco al seminarista la segunda elegida por el señor, ella solo quería cantar para su Dios, basto escuchar su voz entonando la estrofa de una canción conocida para decirle “Bienvenida”.
Llegaron nuevos instrumentos… Una tambora, una organeta, maracas, palo de agua y así el pequeño coro empezó a convertirse en un grupo musical, llegaron nuevas niñas muchas otras se fueron sin embargo por la gracia de Dios el grupo musical se convirtió en el MINISTERIO MUSICAL RUAJ trayendo grande bendiciones para sus integrantes. Aquel seminarista se convirtió en diácono y en pocos días será “padre”, aquel joven incondicional discernió su vocación y en su corazón sólo hay un “si” para el señor. Para aquella “Cantante” hubo un ascenso en su trabajo, además de la compañía de sus hijos y esposo en muchas eucaristías, pero su mayor bendición fue ver como su familia empezó a entender la grandeza de la labor que realizaba y le brindaron apoyo.

Además de los integrantes ya mencionados, llegaron unas jovencitas con el deseo de calmar su soledad y alejarse de la tristeza que produce ir por el mundo sin Dios. Unas mujeres con los mismos deseos llegaron a nuestro ministerio, de las muchas niñas que alguna ves hicieron parte del coro han perseverado 2 y están llenas de la gracia del señor y lo percibimos porque en las manos de una de ellas esta la pandereta que le da alegría a nuestras canciones y la otra dulce pequeña nos acompaña de manera incondicional con su tierna y delicada voz. Después de una agitada semana santa nos percatamos de un encantador y servicial jovencito, quería hacer parte del ministerio, fue recibido con brazos abiertos y con el pasar de los días por un don del señor en poco tiempo se convirtió en el dueño del ritmo a través de la tambora, y finalmente llego un nuevo y pequeño cantante, que a pesar de su corta edad goza de la presencia de Dios en su corazón y por eso le fue concedido el carisma de cantar para el.

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